CERROS_VIVOS
Modelos para la protección
ecosistémica y alternativas de uso
público en bordes bioculturales

Nuestro manifiesto nació en 2022, cuando nuestra colectiva, SERes Sociecologiar, se presentó al Concurso Internacional de Ideas «Alternativas de Uso Público en los Cerros Orientales de Bogotá». El concurso fue un llamado abierto a la población civil para presentar alternativas que promovieran espacio público de reconciliación entre la naturaleza y la ciudad en un área de 89 hectáreas al norte de los Cerros Orientales de Bogotá. El área de intervención, situada en el borde urbano-rural, se caracteriza por la compleja interacción entre diversos factores sociales y naturales y es parte del Área de Consolidación del Borde Urbano (AOBU) y el Área de Ocupación Pública Prioritaria (AOPP).

En esta zona, las comunidades locales, asentadas tanto en barrios formales como en autoproducidos, conviven con la riqueza natural de la montaña, marcada por altos niveles de biodiversidad y la presencia de fuentes hídricas. Además, las huellas del pasado se manifiestan en las antiguas canteras que aún permanecen en el terreno, vestigios de la explotación minera destinada principalmente a la extracción de materiales arcillosos y de construcción. Para nosotras, este escenario se presentó como un terreno fértil que definió las bases de nuestro aporte para la montaña: La propuesta “Cerros Vivos”, la cual obtuvo Mención de Honor por el cuarto lugar.

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CERROS VIVOS es una propuesta simbiótica basada en la interacción y articulación de sistemas que ponen en valor y activan aspectos sociales, ambientales y económicos presentes en la ciudad de los Cerros. Ésta tiene como propósito generar una aproximación diversificada al paisaje, que reconoce el legado de quienes lo han habitado y genera una huella que en un futuro será reconocida por otros. Es por esto que se concibe el territorio como un paisaje cambiante que está en constante movimiento, a partir de quienes lo sienten y habitan.

Para que esto se lleve a cabo, es necesario realizar una sanación colectiva que genere otras maneras de experimentar el paisaje, partiendo de la remembranza de saberes ancestrales que se basaban en una conexión consciente con la naturaleza. Los vestigios que se tienen de esta información remiten a los Muiscas, donde al reconocer sus relaciones y conexiones espaciales, es posible resignificar la ciudad de los Cerros, desde el valorar, conectar y revivir los latidos de la esencia de nosotros mismos y del territorio que habitamos.

Para el desarrollo de esta aproximación al lugar, el proyecto define tres líneas de acción. La primera, valorar, se enfoca en la activación social al reconocer los actores locales, sus formas de auto-reconocimiento en el espacio y sus saberes ancestrales. La segunda, se concentra en conectar y articular los sistemas biofísicos, principalmente el agua y la biodiversidad, en un entorno urbano. Y la tercera, revivir, consiste en la activación del paisaje social, ambiental y socioeconómico mediante una restauración participativa. Con el tiempo se configura un paisaje vivo que potencia su esencia cultural y ambiental, por medio de economías solidarias, la soberanía alimentaria y una activación social en simbiosis con los Cerros.

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Dichas líneas de acción son la base para la activación del paisaje de manera transescalar: desde la diversificación de la ciudad de los Cerros, las transiciones locales socio-ambientales a través de diferentes itinerarios, hasta la creación de micro-escenarios participativos, que permiten el diseño de los diversos biotopos desde una cotidianidad consciente y sensible.

Por último, la propuesta “Cerros Vivos”, reconoce la necesidad de abordar los Cerros como un proceso dinámico que necesita ser incluyente, participativo y honesto con los elementos naturales y las dinámicas locales, aspectos que llevan a estimular la diversidad y reconocer la vida, configurando paisajes de sanación para la sociedad y el territorio.

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Como colectivo conformado por mujeres de diversas disciplinas, entre ellas arquitectura, urbanismo, biología, arte y antropología, desarrollamos un ejercicio multidisciplinar y sentipensante enfocado en el estudio integral del territorio. Nuestro camino estuvo acompañado constantemente por la cartografía, mediante el uso y creación de mapas, collages, ilustraciones en diferentes escalas. Con la intuición de generar una aproximación diversificada al paisaje que entendiera el territorio desde su constante transformación y movimiento, buscamos proponer ideas, tanto espaciales como conceptuales, para este enclave de los Cerros Orientales. 

Bogotá, la ciudad de los cerros, se extiende a lo largo de un valle andino flanqueado por majestuosas montañas. Para nosotras, los cerros son testigos silenciosos de la historia, abuelas para los Muiscas, guardianas de la memoria y gigantes de roca y niebla: son un ecosistema vivo donde habitan seres bióticos y abióticos, humanos y no humanos. Más allá de un telón de fondo, este ecosistema se interrelaciona, en resiliencia, con el crecimiento urbano descontrolado, el cual ha fragmentado su paisaje y ha creado una brecha entre el latido urbano y el susurro ancestral de la montaña.

¨Cerros vivos¨ explica la ciudad desde su estructura territorial. Así, los cerros y la Sabana de Bogotá se entienden desde mutualismos ecosistémicos e infraestructurales. La propuesta es una invitación a la reconciliación, a sanar las heridas que la urbanización descontrolada ha infligido en este paisaje. Es un manifiesto por la simbiosis urbana, una cartografía para el buen vivir que traza el camino hacia una ciudad más justa, sostenible y resiliente.

Rechazamos la visión antropocéntrica que reduce el paisaje a objeto de contemplación o extracción. Para nosotras, el territorio es un ser vivo, interdependiente del metabolismo urbano, tejido por manos humanas y naturales en un baile perpetuo. Cada gota de lluvia que acaricia la tierra, cada pájaro que surca el cielo, cada semilla que germina, transforma el lienzo. Los cerros, con sus pliegues y cicatrices, son testigos silenciosos de esta metamorfosis, guardianes de un legado ancestral y transgeneracional.